domingo, 18 de diciembre de 2011

Crónicas del Perú - 2ª parte: Dirección a Machu Pichu

Ya en Aguas Calientes y desde una computadora sin apenas conexión, a punto de subir mañana Lunes al Machu Pichu y al Waynapichu, sigo para los que sientan interés, las crónicas de este viaje en grupo. No tengo posibilidad de añadir fotos, pero espero que sea suficiente con el relato de lo ocurrido.
Cuando dejamos Cusco, yo ya tenía fiebre. Se trataba de algo emocional. Tras la lectura de hojas de Coca con Doris supe muchas cosas sobre mi que debía asimilar. Todas ellas personales y algunas, de gran responsabilidad. Pasé el día y la noche durmiendo en el hostal de un pueblo de montaña precioso al pie de un antiguo templo. No recuerdo el nombre. Es demasiado seguido lo que vivimos, y muchas emociones se han movido. Hay detalles, como los nombres de muchos lugares, que se me escapan a momentos. Espero sepan disculparme.
La fiebre subía. Tuve visiones mientras tiritaba, en las que aquellos seres rubios que ya había visto en mis meditaciones y sueños, transformaban mi cuerpo de luz. ¿Imaginación? Que más da. El caso es que al día siguiente me levanté bien y sin gota de fiebre. Había pedido a Ariadna beber solo jugos de frutas naturales. Seguro que eso y su cariño unido al del grupo ayudó. Me mandaron mucha luz mientras se reunieron en lo alto del templo a media tarde, justo al borde del precipicio. Pude oir desde la habitación, como en sueños, la voz de Alberto Canet-Muga cantando. No eran imaginaciones mías. El poderoso tenor del grupo cantaba desde lo alto de la montaña y su voz podía oirse más allá del pueblo. Fue mágico saber que era él quien cantaba. Porque no tuve duda. Se trataba de un ejercicio de sanación que dirigía Ariadna, donde el resto del grupo acunaba el mágico canto de Alberto. Pude oir también, de forma más lejana, los mantras que todos ellos recitaban. Era como si mientras la fiebre me limpiaba, mi ser estuviera conectado al resto de ellos en lo que estuvieran haciendo.
Por la mañana partimos y la mujer del hostal nos dió hojas de coca enteras para que las ofreciéramos a los Apus, los dioses de la montaña. El lugar en el que habíamos dormido era un antiguo templo inca. Un lugar sagrado perfumado por el palo santo, lleno de cuarzos y acariciado por el paseo de dos simpáticos gatos. La dueña era aprendiz de chamán y había puesto un bello altar con ofrendas a la madre Tierra, la Pachamama. También muchos de nosotros compramos antes de partir una chacana para colgarnosla al cuello. Se trata de un símbolo inca muy antiguo y sagrado. El hombre que las vendía era un brujo, un hombre muy especial. No era solo un vendedor para turistas. Nos bendijo las piedras a cada uno. Pasaron muchas cosas a algunos de nosotros al colgárnoslas del cuello. Son mas recuerdos que se despertaron. Más recuerdos, ancestrales. Así funcionan las cosas cuando se viaja con el corazón abierto por Tierras Sagradas.
Al ascender a 4300 metros pedimos al conductor que se detuviera dispuestos a hacer el ritual. Hacía frío y aceptó a regañadientes parar unos minutos. Nos alejamos y ante el precipicio Ariadna empezó el ritual. Yo aún estaba tocado y me mareé. El frío era intenso y no íbamos demasiado abrigados. Además, llevaba 24 horas sin comer. Me retiré mientras los demás terminaban. Una de las chicas del grupo empezó a entrar en trance hasta que Ariadna la ayudó a arrancar lo que llevaba en lo más profundo de sí. Así son las cosas con mi mujer. Ella se conecta y sabe como mover la energía para que lo más oculto salga a la luz. Todos estamos tan abiertos que no es dificil que eso suceda. Hubo una limpieza general, porque lo que ocurre a uno del grupo afecta a los demás. Terminaron oyéndose llantos y gritos desde la furgoneta. No tomamos nada, se lo garantizo. Yo estaba tranquilo porque conozco a Ariadna y todos confiamos mucho en ella y en lo que es capaz de sostener. Muchos de los que viajan son terapeutas, gente que ha constelado, que ha estudiado gestalt, eneagrama, psicología. Gente abierta con experiencia en todo aquello que se relaciona con las terapias alternativas y chamanismo.
Fueron volviendo poco a poco para seguir viaje montaña abajo, hacia la selva. El conductor me miraba con cara de asustado. Yo lo tranquilicé. Le conté que hacíamos ofrendas a la Pachamama y que hacíamos trabajos energéticos que arrancaban recuerdos desde lo más profundo de nuestro ser. El se relajó un poco. Era día del agua y salieron las emociones más perdidas. El conductor esperaba desde hacía una hora y no estaba en sus planes detenerse tanto. Tenía prisa por bajar la montaña antes de que llegara la lluvia, con el peligro de desprendimientos incluido. Én Perú todo el mundo es muy permisivo cuando se trata de cosas de este tipo. Está lleno de chamanes, de gentes haciendo ofrendas a laTierra o a la Montaña. No les extraña que en medio de un templo te agarres de las manos y te pongas a cantar. Es alucinante. No me estraña que hayan decidido integrar la biodescodificación a la seguridad social. La doctora Gladis Oblites es una de las mujeres que deciden dentro de la medicina oficial en Cusco, y es la primera que conoce y apoya todo lo que en occidente aún no se admite. Ya hemos quedado con ella para hacerle una entrevista a nuestra vuelta a Cusco para Proyecto Syneidesis y seres fm, lo mismo que con la brujita Doris.
Una vez subimos todos al furgón, empezamos el descenso. Yo no pude contenerme más y empecé a llorar en silencio. Ya sabía que mi mareo en la ofrenda no era porque sí. Habían empezado a llegarme imágenes, recuerdos muy claros de Ariadna en otras vidas a mi lado. Algo demasiado personal para compartir, pero muy bello. Entendí entonces cual era nuestra labor juntos y la amé más que nunca, si es que es posible amar a alguien todavía más. Entonces la madre de mi mujer me vió. No pude esconderme de su mirada. Me tomó la mano. Era bello sentirla allí, en Perú, junto a su hija, viajando con mochila como una jovencita. Me dije una vez más: << Soy un maestro creador perfecto. He creado a la mujer perfecta y a la suegra perfectas. Mejor imposible>>.
Durante el viaje y mientras nos adentrábamos en la selva, me llegaban más imágenes sobre el nuevo libro que escribiría, una nobela para camuflar en ella mucha información que no podía dar abiertamente ahora. El libro se construyó en un momento a base de imágenes, recuerdos y mucha información que me bajaba como por arte de magia. Me pregunté que tendría que ver en esto el sueño con los seres rubios de la noche de la fiebre, los mismos que se aparecieron en mis meditaciones y sueños en Barcelona indicándome que me esperaban en el Titi caca. Recordé entonces que Doris me había advertido que los hermanos de las estrellas habían estado a punto de hablar conmigo a nivel físico, es decir, no en meditación o a través del sueño sino de forma integrada a esta realidad. Me llegó un pensamiento: ¿Y si en el Titi caca me esperaba ese encuentro?
Llegamos a la selva y atravesamos varias montañas hasta llegar al lugar en el que debíamos alojarnos. No había nada. Tras las lluvias había quedado sepultado. Nos aconsejaron una ecoaldea cercana y allí nos hospedaron. Acababan de irse los de la National Geographic. Pudimos ver desde las cabañas a un grupo de colibris bailando para nosotros. Solo vivir aquella imágen allí, en plena selva, ya fue un regalo. Fuimos a los baños termales naturales que había a pie de montaña y dormimos sin ventanas oyendo el río y el sonido de la selva confundido con el chumba chumba de una fiesta para los autóctonos que se daba rio abajo. Por la noche llovíó mucho y las goteras pasaron a través de mi mosquitera mojando mi ropa. No podía dormir, y debido al agua me levanté para cambiarme de sitio e ir a orinar. Cuando encendí la luz del baño había más de cien polillas y otros insectos voladores dentro de las letrinas. Fue toda una experiencia. Al salir del baño miré hacia el cielo y vi una luz, una estrella, que parecía parpadear para mí. Sonreí y pensé en los hermanos de allí arriba. Tal vez las goteras fueran una forma de hacer que me levantara. Quizá me estaban preparando.
Al día siguiente tomaríamos una combi para dirigirnos a la hidroeléctrica. Desde allí caminaríamos por la selva, siguiendo las vías del tren, hasta llegar a Aguas Calientes, al pié del Machu Pichu.
Esta mañana de domingo, a una hora de viaje y debido a las lluvias de la noche, nos hemos encontrado el camino cortado. Ahí estaba la policía y los ingenieros. Se había desprendido un pedazo de montaña. El camino estaba lleno de piedras y seguían desprendiéndose de vez en cuando. Hemos convencido a los agentes, por iniciativa de nuestro conductor, para pasar bajo nuestra cuenta y riesgo. Nos hemos encomendado a la montaña. Primero ha pasado el coche, por donde no parecía que hubiera hueco. Luego nos ha tocado a nosotros, de uno en uno mientras oíamos la voz de la ingeniera diciendo que miráramos siempre arriba y no hiciéramos ruido. Me ha tocado cerrar el grupo. Ha habido un momento en el que he pensado: << Como me caiga encima ese pedazo de piedra o vuelo o me aplasta>> He respirado profundo hasta que todos hemos pasado. Ha sido como una fiesta. Hemos bromeado todos con Ariadna, preguntandole cuanto había pagado a esos hombres para que derrumbaran la montaña dándonos la posibilidad de vivir esa experiencia sacada de una película de Indiana Jones.
Tras experimentar una vez más como se conduce aquí, ocupando el carril contrario hasta que aparezca otro veículo que lo impida, ya sea en recta, en curva o en paso peligroso, el conductor nos ha dejado en la hidroeléctrica. Ariadna nos ha pedido que caminemos las tres horas hasta Aguas Calientes en silencio, como una serpiente, uno detrás del otro, siempre sin perder al compañero que viaja delante o detrás. Es algo que estamos haciendo aquí con asiduidad para conectarnos como grupo mientras la naturaleza y la tierra nos envuelve.
Nos hemos adentrado en la selva caminando sobre la vía del tren. No es una selva profunda ni peligrosa. Hemos visto loros, extraños insectos, y un perro sagrado nos ha acompañado
todo el trayecto hasta Aguas Calientes. Yo había dormido una hora. La música y el río habían sido el pretexto. Era mi nobela y toda esa información que se repetía en mi mente mientras mi corazón latía. Eso era lo que no me permitió dormir. La emoción era demasiado grande.
Han sido las tres horas de caminata más especiales que recuerdo. Al llegar a Aguas Calientes he podido disponer de internet y escribo aprovechando un par de horas que tengo libres. No recuerdo los nombres de la mayoría de los lugares en los que hemos estado. No importa. El caso es que ahora vamos a dormir para levantarnos a las 4:00 de la madrugada y subir al Machu Pichu, donde nos espera la ascensión a la montaña sagrada del Waynapichu. Allí caminaremos descalzos y nos dejaremos sentir. Bendigo a esta Tierra Sagrada que nos acoje mientras llegan a mi mente imágenes mías aquí, de otras vidas. Todos en este grupo vivimos muchas veces en estas tierras y volvimos para recuperar la esencia y expandirla, cada uno a su manera, más allá de cualquier límite y lugar.
En unos días trataré de contar más cosas. Mañana, el Machu Pichu, un sueño de muchos de nosotros, nos espera. Bendiciones a todos.

Víctor Brossa

6 comentarios:

  1. Víctor, me emocionó leer esta crónica. Estuve hace muy poco en Perú. Soy de Uruguay y el 11.11.11 nos encontramos allí un grupo de personas para la siembra de cristales en Saqsaywaman (en Cuzco). Me identifico mucho con tu sentir en este viaje. Muchos de nosotros también sentimos haber vivido en esas tierras antes, es increíble como baja información en estos sagrados lugares! El pueblo en el que estuviste y tenías fiebre es OLLANTAYTAMBO. EL TEMPLO ESTÁ TAN VIVO, TE RECOMIENDO VOLVER ALLÍ LUEGO DE MACHUPICHU. MUCHA LUZ Y BENDICIONES EN ESTE VIAJE. ANITA.CORDANO@GMAIL.COM
    AHOOOOOOOOOOOO

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  2. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  3. Hola Victor, que interesante todo lo que compartes, lo que les tocó vivir en ese trayecto de tu viaje está muy bueno, realmente hay cosas que necesariamente hay que vivirlas para poder contarlas, esas experiencias extrasensoriales que manifiestas, las visiones y recuerdos de otras existencias, son hechos cotidianos en estas tierras sagradas, la clave es ir siempre con la mente abierta a lo nuevo y con el corazón vibrando intensamente para vivir emociones ancestrales. Efectivamente como manifiestas los diferentes altares "Wakas" son lugares de conexión con otras realidades más allá de lo evidente, son puntos de actividad geomagnética, en ese campo magnético terrestre se encuentran atrapados espíritus de otros tiempos, que son los Dioses de la Naturaleza divinizada, todo ello es una realidad dentro de la tradición espiritual andina, que por cierto es una tradición viva y con mucha fuerza por toda la renovada actividad espiritual que ahora tiene, el solo trabajo espiritual que vuestro grupo está realizando es una forma de activar aun más, estos centros ceremoniales, estos altares donde se manifiestan seres de otros niveles de conciencia, estos Dioses de la montaña, de las lagunas, de las Wakas (altares ceremoniales), son los dioses que nos activan claves para crecer, para esta tradición espiritual todo vive y todo tiene un espíritu mayor o menor, con el que se trabaja el único propósito es crecer y ser uno con todo, es una tradición que rinde culto a la vida y todo lo que ella connota.

    CARLOS FERNANDEZ BACA (CUSCO-PERU)
    Fernandezb2005@yahoo.es

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  4. gràcies Víctor! jo també he creat el gendre perfecte. Un petó .Ció.

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  5. Increíble, el viaje también lo realicé con la Tribuhumana y Carlos Fernández es uno de nuestros maestros.- siento como tod@s lo que allí estuvimos, que los sentimientos y las sensaciones no pueden transmitirse....también llegué a casa al pisar Machu Picchu, y vivimos durante todo el tiempo en el valle Sagrado de los Inkas experiencias increíbles la energía se activó de tal manera que fuimos envueltos en una espiral que nos llevaba a niveles de conciencia cada vez más altos.-
    La etapa del Puno y las sagradas aguas del Titikaka, pusieron a prueba nuestra capacidad de amor y protección y comunión.- en definitiva, tod@s somos Un@ con el Universo!! Abrazo de Luz

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  6. Me presento formalmente
    Blanca Casella
    ixtak2009@gmail.com
    Abrazos

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