martes, 13 de marzo de 2012

CINE ESPIRITUAL Y VÍDEOS DE CONCIENCIA





Escrito por Germán Martín Rais y Víctor Brossa

imagen-bosqueLa imagen, la palabra y la emoción son tres poderosas vías de acceso al interior del ser humano. Su influencia sobre el subconsciente es mucho mayor de lo que comúnmente pensamos. Y ese inconsciente es en gran medida el capitán de nuestro barco. El que guía nuestros pasos cada día. Así, si nuestro subconsciente es positivo y optimista, si cree que puede lograr aquello que piensa, así será en la realidad. Si por el contrario está dominado por el miedo y cree que la felicidad no existe, ésa será la experiencia que nos hará vivir. El inconsciente es programado constantemente desde que nacemos y, a partir de lo que él cree y siente, proyecta afuera lo que llamamos "nuestra vida real". Tiene una inocencia extrema. Es como un niño de 3 o 4 años que se lo cree todo. No entiende la diferencia entre lo que es real y lo que no lo es. Para él, lo que vivencia en un cine es tan real como lo que vive a través de nosotros en el día a día de nuestra cotidianidad. Se trata de un niño muy impresionable que atiende a cualquier emoción, ya sea desde el miedo o desde el amor. Es interesante conocer esto a la hora de hablar de arte, de canciones, de discursos, de representaciones y tradiciones... y sobretodo, de cine.

La imagen tiene una fuerza universal. Todas las culturas de todos los tiempos concentran sus energías en torno a símbolos. Las religiones y cualquier grupo de poder tienen sus "imágenes fuerza". Es sabido que cósmicamente existen figuras capaces de conectarnos inconscientemente con lo más profundo de nuestro ser, o sea, con quienes somos en realidad, y con el corazón de todo el universo.

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La palabra -el verbo- tiene un poder creador increíble. Todos aquellos que están en contacto de forma consciente con el mundo de la magia saben perfectamente de la importancia radical de pronunciar en voz alta determinadas palabras. Verbalizar forma parte del proceso creador, de tal modo que después de un pensamiento es preciso su expresión oral para inmediatamente continuar con la acción en sí, con la puesta en práctica de dicho pensamiento inicial. Eso encarna. Un pensamiento, idea o imágen y una emoción genean energía, una enegía que la palabra (aliento, respiración, sonido) simplemente encarna. No es baladí que las Sagradas Escrituras hagan tanto hincapié en que "habló diciendo". No se trata de una redundancia, sino de un mensaje esotérico que nos refiere al poder de la palabra. Cuanto mayor sea la conciencia de aquel que la pronuncia, más rápidos y patentes serán sus manifestaciones en la realidad, y mayor la influencia que ejercerá en la humanidad. Pero esto no significa que aquellos que pronuncian sentencias sin conocimiento no estén marcando su vida y la de los demás con "órdenes" dirigidas al subconsciente con las que éste construirá la realidad.

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La emoción es la vía más directa para acceder a nuestra alma. También es cierto que se puede llegar a ella y a la percepción de lo Superior a través de la mente, pero incluso por ese camino existe una intensa emoción al "darse cuenta", es decir, al captar lo que hay más allá. Entonces se abre la puerta, el amor puede entrar y nuestro verdadero ser puede salir. El vehículo de la emoción tiene el poder de grabar en nuestro subconsciente un decreto con más fuerza y por más tiempo -incluso durante muchas vidas- que una afirmación inscrita a cincel en una roca.

diapositiva5Este mecanismo de acceso a nuestro interior mediante la visión (imagen o idea), el sonido (música y palabra) y el sentimiento (emoción) es ya hoy en día profundamente conocido. Se puede usar como una forma de volver a nuestra verdadera esencia, pero también se puede emplear para alejarnos de ella. Muchas veces se ha empleado el cine, la televisión y los espectáculos para inducir a la población a seguir los caminos del olvido, de la amnesia que nos aleja de quiénes somos realmente. La idea es mantenernos atrapados a esta ilusión limitada en la que acostumbramos a encontrarnos cada día al levantarnos. Hay intereses que necesitan que permanezcamos dormidos a nuestro verdadero poder y soberanía. No olvidemos que fueron los Nazis los primeros en usar radio, televisión y cine para manipular a las masas. Hoy en día y bajo la bandera falsa de una libertad de postal, se sigue usando al inconsciente para que permanezcamos donde los más poderosos desean. Para manipularnos suelen usar el miedo, conscientes de que no hay fuerza más paralizante ni cegadora que él. Miedo a enfermar, miedo a perder el trabajo, miedo a quedarse sin pareja, miedo a quedarse solo. Miedo a lo desconocido. Acto seguido, y sin que nos demos cuenta, nos dicen de manera sutil y sibilina cuál es la forma de vivir y qué debemos desear. Y casi todos la seguimos con fe ciega creyendo que es la mejor a pesar de los muchos inconvenientes que le reconocemos. Si lo aceptamos, en ese momento pasamos a ser servidores de un Sistema cuyos paradigmas están radicalmente encontrados a lo que palpita en el centro de nuestro corazón. Nos enseñan a pensar egoístamente, competitividad en vez de cooperación, individualismo en lugar de empatía. Nos enseñan a anular nuestro verdadero poder, a creer que "el mundo y la vida son así"; y nada al respecto se puede hacer más que pequeñas acciones intrascendentes. Porque si decidimos ocuparnos exclusivamente de nosotros mismo, aunque sea por miedo, dejamos de amar. Y si no amamos, anulamos nuestro poder creador y perdemos nuestra libertad. Entonces nos convertimos en cabezas de ganado y permitimos con resignación que un mundo que nos pertenece, que es nuestro, se convierta en el peor infierno. Y eso no es lo que deseamos. No es lo que deseamos para nosotros, para nuestros hijos, ni para nadie.

Pero existe mucha gente que crea y vive para recordanos a todos cual es nuestro poder. Y el cine o los vídeos pueden emplearse para despertar, para liberarse de miedos, para unirnos, para darnos cuenta de que otro Sistema es posible y además es el que deseamos. El cine concretamente es crear una historia llena de vivencias y sensaciones desde las que experimentar la vida. El cine es vivir en otros escenarios y empatizar desde otros personajes. El cine es un reflejo de lo que hacemos aquí y ahora de forma inconsciente. Nos referimos especialmente al hecho de que crear cine es como crear vida, repitiendo el mecanismo que empleamos cada día para generar nuestra popia realidad. La diferencia es que en el cine o el video no olvidamos que somos los creadores de lo que representamos para ver y experimentar y en la vida real si lo hacemos.

Todas aquellas películas que hablan del camino espiritual, de descubrir el sentido de la vida, o las que hablan directamente al alma son una bendición. También esas que nos llevan a sentir la bondad y que nos empujan a elegir nuestro camino vital. Pero hay que tener en cuenta a las películas y vídeos que , aunque no parezcan poderse agrupar en el universo de lo espiritual, también nos llevan a experimentar y a entender otros puntos de vista o nos ofrecen nuevas experiencias.

Más que preguntarse si el cine que elegimos ver es espiritual y positivo para los que buscan alimentarse de la luz y el bien, deberíamos cuestionarnos sobre cómo estamos nosotros cuando vemos un vídeo o una película, sea la que sea. Más que lo que vivenciamos en ella, cabría atender al "desde donde lo hacemos" "desde que estado vibratorio". Porque si vamos al cine conscientes y en nuestro centro, con el antivirus activado para que no pase nada a nuestro subconsciente que nosotros no deseemos, todo lo que podamos ver y oir se convertirá automáticamente en algo totalmente espiritual para nosotros. Cada vivencia llevará mensajes para nuestro crecimiento y una maravillosa ayuda para seguir avanzando en el camino hacia nosotros mismos. No importa lo manipuladas que estén las películas. Al final solo los mensajes que vibren con lo que necesitamos ver y oir son las que llegarán a nosotros.

Hay gente que selecciona lo que va a ver fiándose del título, los contenidos o, sobretodo, de las etiquetas y recomendaciones. Todo lo que se vende con la etiqueta de "espiritual" es abrazado y acogido con plena confianza. Nos lo tragamos porque buscamos la luz, y a saber que lleva el interior, sobretodo si profundizamos un poco. Una pequeña advertencia: cuidado con las pieles de cordero. A sabiendas de que sólo se puede entrar en el corazón con amor, se envuelven muchas ideas de doble cara con bellos colores para justificar atrocidades. Nosotros apostamos por ir al corazón y abrirlo desde la conciencia de quiénes somos. Ese es el mejor antivirus. Solo el que vive en su centro puede pasar por encima de cualquier manipulación. Desde el corazón nadie puede hacernos daño. Pero vivir en el centro es amarse y respetarse, es asumir la soberanía y el poder y es elegir ser libre. No todos están dispuestos a asumir las consecuencias de eso. Pero ojo con lo del amor y el corazón. No nos referimos al amor que nos venden en todas partes. Hablamos de conceptos más amplios y esenciales. La Creación es amor y desde allí no existen buenos ni malos. Luz y oscuridad conviven y son parte de la misma cosa. El amor es integración y el amor también es respeto a la diversidad de toda vida. La Creación y la vida se manifiestan de forma fractal, y lo único que piden es diversidad. Ser uno mismo es lo más importante que puedes ser, y eso no significa ser un reaccionario o un rebelde. No hace falta. Se trata de estar simplemente en tí. Eso es todo. Ser uno mismo desde esa diversidad y tener la conciencia de formar parte de todo lo que existe desde la integración. Así, todo cine será espiritual y cualquier vídeo tendrá conciencia porque el espiritual eres tu y todo lo que nace, lo hace de tí. Aprendamos a crear pués desde el espíritu y la conciencia... desde nuestro centro, es decir, desde nuestro corazón... y hagamos de nuestro mundo, el mundo espiritual que siempre anelamos tener.


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