martes, 7 de febrero de 2012

II. Canalización de Víctor Brossa sobre la tristeza

No desfallezcáis si la tristeza os invade. No la apartéis dejándola abandonada en alguna rincón profundo de vuestras entrañas. Abrazadla con fuerza, porque si la sentís, es que necesita hablaros, contaros algo de vosotros mismos. No hace falta caer en la autocomplacencia o el victimismo cuando os sintáis desasistidos. Tampoco finjáis una sonrisa, como si nada ocurriera, cuando sintáis tristeza o dolor. Escuchad vuestras emociones sin dejar que os desborden. Abrazadlas y aprended de ellas porque habéis venido a sentir, a experimentar desde aquí, desde lo que llamáis "la materia". Un escenario perfecto para proyectar a otros niveles, para respirar la vida de una forma diferente a cuando estáis desencarnados. Habéis venido aquí y ahora para experimentaros, y para eso hace falta sensibilidad. No os escondáis de ella. No os encerréis en una armadura para evitar sentir el dolor, la rabia, la frustración o la tristeza porque al hacerlo, perdéis la posibilidad maravillosa de sentir y captar la belleza más sutil, la luz más perfecta o el amor más puro. Fabricar una coraza para que no duela, es negarse la experiencia de la vida. Es una opción que tenéis, más no es la que escoge el alma que decide encarnar. Sois guerreros del corazón y venís a abrirlo para abrazar la vida con todas sus consecuencias.

Este “programa” en el que navegáis desde el estado de conciencia que os permite percibir la vida aquí y ahora, el mismo que recrea para vosotros el escenario perfecto para expresaros, es solo una ilusión que pide a gritos ser transformada. Una creación mental que todos contribuís a mantener viva. Un escenario que podéis transformar si usáis el poder que contenéis para integrar vuestros sueños, vuestros verdaderos sueños, al lugar donde el “programa” es creado y alimentado. Allí donde se genera lo que llamáis "vuestro mundo real". Me refiero a que podéis reprogramar lo que llamáis “vuestra realidad” con solo desearlo, e integrar allí los sueños que nacen de la esencia de vuestros corazones. Esos sueños que las acotaciones del mismo “programa” tilda de "utopías" porque significarían su propia destrucción y transmutación.

El programa y sus diseñadores os temen. Saben lo que podéis hacer si despertáis. Conocen como creáis realidades desde lo que pensáis y sentís y os quieren controlados. Temen vuestros verdaderos sueños, esos que traéis al nacer para desarrollar aquí y ahora, esos que protege vuestro corazón cada vez que late. Por eso os inducen a descartarlos desde que llegáis al mundo con todo vuestro brillo. Lo hacen usando la “voz del mundo”, esa voz que se confunde dentro de vosotros y que va ofuscando vuestra propia voz, esa que responde al pulso silencioso que os mantiene unidos a la Creación, esa voz que nace desde vuestra esencia más pura y que vive en cada uno de vuestros corazones.

La “voz del mundo” tiene como función adentraros en un estado de amnesia colectiva para mantener vivo el “programa”. Una voz que penetra como un virus, impregnando en cada célula la información necesaria para terminar con toda expresión creativa consciente, con toda chispa de espontaneidad saludable, con toda memoria fractal. Una voz que robotiza y programa hasta que la hacéis vuestra. Esa es la herencia que transmitís a vuestros hijos. Entonces, todos aquellos que no conocen de su existencia, aceptan la programación como si no hubiera nada más y la repiten como propia. Así funciona la herencia que limita la expresión de los genes, del desarrollo de las células y el potencial de vuestro poderoso ADN. Es la voz insuflada desde la cuarta dimensión para manteneros en el olvido de quienes sois realmente. Os creéis que no sois nada, que dependéis de otros más poderosos, y os sentís entonces incapaces, inferiores y limitados. No confiáis en vuestra unión porque estáis en guerra con vosotros mismos y eso se refleja afuera. Esa es la verdadera razón de vuestra tristeza. Por eso no queréis sentir. Hacerlo os devuelve al dolor, a la incertidumbre, al miedo, a la limitación que os recuerda el vértigo que supone estar en estado de negación. Algo no respira de forma equilibrada dentro de vosotros cuando os mantenéis en guerra, porque para combatir la tristeza y el dolor, la injusticia y la sensación de que vuestro corazón os engaña, lo que elegís es la negación y la sumisión, o luchar y luchar hasta quedaros sin energía. Sentís que todo os agrede y peleáis contra todo y contra todos, y lo hacéis de forma pasiva o de forma activa. Os enfocáis afuera y arremetéis vuestra ira contra gigantes que se alimentan de vuestro propio fuego, cuando os bastaría con dejar las armas e ir adentro, a vuestro corazón... y sentiros desde allí. Escupir la rabia, la tristeza y el dolor e integrarlos hasta que el abrazo reconcilie todas vuestras partes disgregadas y recuperéis el sentido primordial de vuestra existencia, de vuestra grandeza inconmensurable.

Cuando abrazáis la sensibilidad y aceptáis la sombra que contenéis, podéis sentir desde cualquier parte sin desbordaros y aprender a recordar y a elegir de forma responsable y libre desde allí. Entonces comprendéis y usáis vuestro poder para transformar cualquier experiencia y como deseáis que ésta os afecte. Sentir con el corazón bien abierto para poder escoger cual va a ser el nuevo rumbo de vuestra creación, haciéndoos soberanos de vuestra verdadera fuerza y dejando de culparos adentro y de culpar a otros y a las circunstancias afuera.

Estar triste no es malo ni bueno, lo mismo que sentir miedo, rabia, envidia, dolor o ausencia de vida. Solo son lecturas de lo que os está pasando. Estados por los que transitáis, información que os cuenta donde estáis ahora y que podéis respirar para decidir qué queréis crear y experimentar a partir de entonces. Os alimentáis de vuestras propias creaciones, y esto es una realidad que debéis digerir, porque nadie está donde no desea estar y nadie vive en una realidad que no escoge vivir. Ahora es tiempo de crear desde otro estado, con el corazón abierto a toda vuestra sensibilidad, de forma que el miedo al dolor desaparecerá. No os asustará la tristeza porque os transmitirá la información de un estado del ser al transitar ciertas frecuencias. Os ayudará a comprenderos y os dará la posibilidad, una vez más, de elegir.

No esperéis que alguien haga lo que solo vosotros podéis hacer y sabéis hacer. Sed vosotros mismos y siempre sonreiréis, aun cuando lloréis. Sonreír desde dentro no es negar la tristeza sino más bien abrazarla si ésta aflora. Aceptarla porque se está siendo uno mismo a pesar de sentir dolor. Cuando integráis todo lo que sois y sentís sin negar alguna de vuestras partes, entonces sois más que nunca vosotros mismos y podéis comprender desde lo más profundo la esencia de vuestra felicidad... Felicidad aun cuando cae una lágrima, aun cuando algo está doliendo. Felicidad incluso sintiendo la tristeza porque desde la autenticidad, la tristeza lleva la semilla de la sonrisa, pues no existe entonces la negación del ser. Allí donde Ying y Yang dejan de ser contrarios para abrazarse es donde se dan todas las paradojas que generan el sentido más amplio de la existencia. La mente no puede comprender lo que es terreno del corazón. Así pues, abridlo y amad… y cread desde allí.

Victor Brossa, 7/3/2012

Canalizando al Maestro Interior


...........................................................................................................

6 comentarios:

  1. Gracias, Víctor. Es tan claro...

    ResponderEliminar
  2. hermosa canalizacion, mucha gente esta necesitada de entender si su tristeza tiene un motivo?, una esperanza o si precede a un cambio.?..gracias, como siempre, otra vez.

    ResponderEliminar
  3. Todo esta en el estado mental. La mente juega, el individuo rechaza o acepta y entonces comienza el juego en la rueda que se llama vida. No tiene principio, no tiene fin hasta que se entienda que solo somos espiritus viviendo una experiencia en el mundo de la materia. Todo es ilusion, nada existe, todo es proyeccion de la mente al despertar la experiencia adquiridad a traves de aeones por medio de los sentidos. Todos somos UNO. Marco Quiroz

    ResponderEliminar
  4. Gracias Victor por este Canalización , pues me leerlo fue sinceramente un abrazo , me sentia mal , pero al leer esto ya me siento mejor , debo abrazar mi tristesa , gracias Victor Nuevamente

    ResponderEliminar
  5. Medito, medito, medito . . . Gracias Victor.

    ResponderEliminar