martes, 26 de junio de 2012

Victor Brossa entrevista al escritor Germán Martín Rais, autor de la novela DUNA


 El artista Víctor Brossa entrevista al escritor Germán Martín Rais, autor de la novela DUNA, un libro de crecimiento interior que está llegando y tocando profundamente muchos corazones despiertos que aún creen en el poder que reside en la esencia del ser humano.



 VB: Es un placer que un hermano de camino como tú esté triunfando con una novela que tiene pinta de convertirse en un nuevo referente, como en su día lo fue El Alquimista de Paulo Coelho.

GMR: El placer es mío. Ya sabes que esto lo soñamos hace mucho tiempo, tanto lo de mi libro como todo lo que estás generando tu también con tu arte:  con tus vídeos, talleres, libros y tu pintura, hacia la que siempre guardo un recuerdo muy especial por tratarse de tu origen como artista.

VB: Sí, hace mucho tiempo que tú y yo ya sabemos que somos los creadores de nuestra realidad. Hace muchos años ya soñábamos con una Humanidad de Hombres y Mujeres de Conciencia. Me pregunto si este despertar masivo en el mundo tiene que ver con eso. Cristian, el protagonista de tu novela, descubre algo parecido.

GMR: Si, Cristian es un buscador de sí mismo y un idealista de esos que desea encarnar el Cielo en la Tierra y sobre todo, que confía en generar la forma de lograrlo desde la autenticidad, desde el corazón, aunque el Mundo Exterior diga que eso no es posible. De todos modos quiero puntualizar que Cristian, el protagonista, sólo es un hombre que va descubriendo la esencia de la vida a medida que él mismo avanza en su propio viaje. Él no es perfecto como ser humano, sencillamente es un idealista que pretende aplicar esos ideales de manera pragmática y ahí comienza a superar la angustia vital, el miedo y el desconocimiento. Esta es la verdadera iniciación. Volver a creer en nosotros mismos, en lo que sentimos, al margen de lo que opinen los demás y de nuestros propios miedos. Como tú bien dices en varios vídeos, no tiene sentido soñar si no hay integración, si no podemos materializar lo soñado. 

VB: Cuánta gente habrá dejado aparcados sus sueños porque el mundo decía que no era posible. Yo mismo funcionaba así antes de hacerme consciente de muchas cosas. ¿El viaje iniciático de Cristian, la historia de amor y las relaciones de amistad que encontramos en la novela, son un reflejo de tu propio camino? ¿Cuánto de Germán Martín Rais hay en Cristian?

GMR: Obviamente hay mucho de mí en él, pero no todo. Si te soy sincero, yo no soy tan “perfecto” como el personaje. Otra cosa es que lo intente. En cuanto a la historia ya sabes que esta novela surgió tras mi experiencia en los campamentos saharauis de Tinduf. Pero el conflicto del Sáhara Occidental sólo fue la chispa que me incitó a escribir la novela. Yo me encontré en mi viaje con unos hechos lamentables y los empleé en dos sentidos: uno es el que concierne directamente a la situación del pueblo saharaui y otro, tal vez el fundamental, trasciende la temática saharaui porque es ahí donde pretendo aplicar principios universales a las situaciones concretas. Y además, me gusta que eso coincida con el viaje interior del propio individuo que es el que realizan, cada uno a su manera, los personajes de la novela.

VB: No vamos a desvelar el final de la novela, aunque sigue siendo impactante la profundidad e intensidad con la que cierras los últimos capítulos de tu libro. Lo que si podemos contar es que mucha gente al leerlo siente que comprende mejor el valor de la humanidad en sí misma, como grupo o como especie me refiero. Hay una evidencia al margen de lo personal, de que el autor cree en el potencial del corazón humano. Nos han contado que el hombre es malo, terriblemente malo e indigno de muchas cosas, pero si vas por el mundo sin ejercer ningún juicio, descubres bondad y belleza en la esencia de cada mirada que se cruza con la tuya. ¿Qué debería hacer el ser humano para descubrir la belleza que alberga en sí mismo?

GMR: Estoy de acuerdo contigo en que el ser humano es noble por naturaleza y que lleva impresos en su alma valores elevados. Lamentablemente, si esta parte esencial está relegada al olvido, nuestro comportamiento como personas puede dejar mucho que desear. Por otra parte, que el corazón humano sea bueno no es contradictorio a una realidad también innegable: existen personas que causan dolor, sin entrar ahora en juicios. Pero el camino siempre se dirige hacia descubrir la bondad y hacer que los actos de uno mismo despierten esa bondad en los demás. Así, la respuesta a tu pregunta es sencilla de enunciar pero tal vez complicada de llevar realmente a término. Alcanzar un elevado crecimiento espiritual ha sido desde siempre una entrega a lo largo de toda la vida. No hay atajos para llegar al Cielo. Todo pasa por dominar las pasiones y desarrollar la empatía, ponerse en el lugar de los demás, tener en cuenta a los demás. Otros, mucho más sabios que yo, lo han sabido concretar de hermosas maneras. Y cómo tú no te cansas de repetir, deberíamos volver a creer en el alma humana al margen de cualquier religión, simplemente desde nosotros mismos, como cuando respiramos. Es algo natural.

VB: Precisamente en DUNA encontramos un aparente choque de culturas y religiones, que sorprendentemente para el lector, se acaba transformando en un paraíso interior, el que experimentan los protagonistas desde la forma en la que afrontan cada una de las vivencias que comparten. Al leer la novela uno cae en la cuenta de lo sencillo que es generar armonía,  respeto hacia el otro y volver a confiar en los valores fundamentales del alma humana.

GMR: A pesar de estar sumidos en el enfrentamiento y la guerra, los protagonistas prefieren precisamente creer en lo que les dicta el corazón y unirse, antes que abrazar el miedo que les llevaría al extremismo, al fanatismo y a la destrucción de lo que tiene más valor para ellos: sus ideales. De todos modos, lo que les mueve de verdad es el amor a sus propias gentes y es ahí donde se manifiestan sus ideales. Así que más que sus ideales de lo que hablamos es de velar por su familia, sus amigos, su pueblo.

VB: Claro, porque no renunciar a los ideales ¿podría llevarnos también al extremismo?

GMR: Por supuesto, ese es el peligro si no se respeta a los demás en esa decisión. Se trata de no renunciar a lo que sientes sin que eso implique dañar a otros. Luchar por los ideales sí, pero dañar a otros por ellos no. A lo largo del viaje de Cristian y los saharauis por tierras musulmanas y cristianas, descubren que la esencia de cualquier religión acostumbra precisamente a estar oculta, olvidada. Nos hemos cargado de normas, leyes y tradiciones pero hemos perdido lo esencial, por eso peleamos. Se pierde la perspectiva y se olvida que el objetivo original de cualquier religión no era luchar contra otros, sino propiciar el camino interior. Es decir, que a lo sumo, la lucha se produce en el interior de cada uno.

VB: ¿Hay en el mundo espacio para todos?

GMR: Claro que lo hay. Hay mucho espacio, físico y metafísico, y si tenemos la percepción de que no es así es porque la humanidad que integramos todos y de la que formamos parte tú y yo, todavía está sumergida en su propio proceso evolutivo. Por eso en la realidad se pueden observar verdaderas atrocidades y negarlo sería caer en la irrealidad. Hay espacio para todos sin lugar a dudas y si ese espacio está limitado, o se percibe así, es un problema generado por la propia humanidad. Ahí está la terea de crecimiento individual. Como tú has dicho en innumerables ocasiones, los responsables somos nosotros mismos... y para el que no sepa de lo que hablo que vea uno de los vídeos de Víctor Brossa, jajaja.

VB: Esto es lo que ocurre cuando dos amigos se hacen una entrevista (entre risas). Mejor cerramos y nos vamos a seguir creando esa Humanidad de Hombres y Mujeres de Conciencia.

GMR: De acuerdo, pero desde lo concreto, desde el día a día, desde la sencillez de cada instante. Y que cada cual haga lo que pueda para despertar la conciencia, empezando por la propia.

VB: Así sea, así es. Gracias por tu tiempo.

GMR: El tiempo es ARTE cuando nos juntamos. Ha sido un placer.

VB: Para mí es un honor ser tu amigo, en serio. Cuando leí DUNA supe que la novela arrasaría. Tiene oficio, sencillez, profundidad, frescura, emoción y es una aventura de la cual salir más fuerte y consciente. Una novela para sentir. Gracias por escribir una joya como esta.

GMR: Gracias a ti. El honor también es mío, Víctor.

VB: Ahora que la novela va estar también en América, supongo que habrá que dar un enlace para el que desee más información.

GMR: www.editorialsepha.com
           elalbor.blogspot.com



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