martes, 7 de agosto de 2012

Víctor Brossa charla con Robinson Devia en Proyecto Syneidesis

Conocí a Robinson Devia en Barcelona hace unos años. Ante mis ojos, el candidato a la presidencia del gobierno colombiano no parecía un político, sino más bien un chamán con el corazón en la mano. No estaba equivocándome en mi percepción, Robinson Devia no era realmente un político, pero se disfrazó de ello para poder jugar al juego del acecho que tanto usan los chamanes cuando deciden y necesitan llegar al lugar desde el que pueden generar la magia que desean. Robinson representaba y representa a "La voz de la consciencia", que a pesar del disfraz "político"del momento, jamás fue otra cosa que un movimiento social nacido desde el corazón de una parte del pueblo colombiano. Un movimiento improvisado desde la calle por gente que creyó que era posible cambiar las cosas uniendo el latido de cada uno de sus corazones. Así fue como sin medios y sin dinero, lograron recoger las firmas suficientes para plantar cara al monstruoso sistema que siempre parece pararnos los piés. No lograron llegar a la presidencia. Los amaños descarados y las amenazas no lo permitieron, pero eso no les paró el latido que sonaba cada vez más fuerte y claro. Llegaron a encadenarse frente a los ojeadores internacionales y Robinson era el primero que estaba allí, descamisado, en huelga de hambre, entregado a la convicción de que la voluntad de un corazón puede mover montañas, y la de muchos corazones el mundo entero y más allá.

Robinson es la cabeza visible de un movimiento social que se atrevió a jugar para demostrar que era posible lo improbable, que presentó una candidatura sin presentar a su candidato hasta donde la ley lo obligaba. Robinson Devia es un hombre que aplica lo que dice, o al menos lo intenta. Este colombiano y los dos amigos que lo acompañaron a Barcelona en su día fueron un impacto para mí. Su estado de presencia removió mis entrañas y me mostró el camino hacia la coherencia y la integración. Su silencio, su mirada y actos cargados de humildad, y el poder de sus corazones desprendía me obligaron a revisarme por dentro y por fuera. Aún estoy en ello, como todos, supongo. Ese es el camino. Ser humanos hoy, para recordar como ser Humanos de consciencia mañana.
Tras dos años de reflexión después de su experiencia política, este movimiento social ha comprendido que el camino puede ser otro, más abierto, más internacional. Yo diría que el camino se empezó hace tiempo de la mejor forma, pero ahora es necesario comprender que aquello fue solo el arranque que nos permite ver más allá, alzando la cabeza para comprender que el cambio está precisamente en la integración y la coherencia desde cada uno, para aplicarlo luego en lo social, en lo cotidiano. Por eso "La voz de la consciencia" nos propone lo que ellos llaman las 24 bitácoras solares de consciencia, una forma de unir todo aquello que se genera desde la apuesta por la vida y la consciencia desde cada indivíduo. El fin es el mismo de siempre: abrir vías para acercarnos a la creación de una sociedad de Hombres y Mujeres de Consciencia, una sociedad de la que ya habla mi amigo Germán Martín Rais en su maravillosa nobela DUNA. Una sociedad a la altura de los sueños que tanto tiempo no nos hemos atrevido a impulsar por miedo al sistema, por miedo a nuestra capacidad de hacerlos realidad. Eso ya terminó. Es hora de ser más que nunca nosotros mismos, unidos desde la diversidad, aportando cada uno su propio brillo. Ha llegado la hora de ser LA VOZ DE LA CONSCIENCIA.

Víctor Brossa

2 comentarios:

  1. gracias victor por dar espacios a personas q son faro en este camino de la vida

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  2. Gracias a ti por comentar. Bendiciones

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