domingo, 5 de mayo de 2013

Adrian Pissano: El color de la textura como un reflejo de nuestra propia piel

Adrián Pissano es un artista argentino. Un pintor de corte abstracto muy interesado en la textura del color, al menos esa es la sensación que yo recibo al ser tocado por las imágenes extraidas de su propia expresión. Al descubrir su pintura, intuyo mucho más de lo que la simplicidad aparente podría velarme. Veo una profundidad que solo encuentran los ojos que miran con el alma, donde el mismo juego entre el color y la textura de las pinceladas puede acercarnos o apartarnos de lo esencial, sabiendo que lo espiritual no necesita de algo específico para seguir siéndolo. Para el espíritu, todo nace del mismo lugar a pesar de nuestros juicios y valoraciones, muchas veces amparados por modas, opiniones o tendencias.

Si he de ser honesto, Adrián Pissano me escribió para compartir sus pinturas conmigo y a mí me resonó su obra más allá de cualquier análisis. Tal vez me levanté con el pié que favorecía este encuentro, o quizá nos unen cosas que ahora desconozco. El caso es que decidí no escuchar esa voz martilleante de mi mente racional, tratando de recordarme la cantidad de cosas mucho más importantes que me esperaban para hacer hoy. Ante tantos deberes, decidí dejarme llevar por el impulso inicial cruzando la línea de los prejuicios internos para adentrarme en lo desconocido, donde siempre acabo encontrándome a mi mismo, una vez más. No se si nuestros egos se entenderían en directo ni si su línea y la mía van de la mano. Solo se que desde el corazón los márgenes se difuminan y lo aparentemente importante termina por desvanecerse si en realidad no lo era tanto. La obra de Pissano se cruzó en mi camino como una de tantas "casualidades" que por alguna razón me tocan. No es necesario nada más. No es igual apreciar la calidad de una obra en directo que a través de una fotografía, aún y así, sigo sintiendo que si la imágen o algo de ella me llamó, aunque tan solo fuera durante un instante, ya es suficiente para mí. 

La pintura de Adrián Pissano le habla a mi piel de tú a tú sobre lo indisoluble del cuerpo, la mente y el espíritu. Algo orgánico que como la madre naturaleza, me recuerda que todo empieza donde algo termina. Me presenta el color y la textura como una impronta de mi propia piel convertida en un límite entre lo externo y yo. Una línea que me define y me permite experimentar la vida como un manto de percepciones y un filtro de sensibilidades infinitas. Me doy cuenta entonces, una vez más, que mi subjetividad afecta e interpreta lo que reciben mis sentidos. Mis recuerdos y creencias se activan y construyen a través de lo que pienso y siento. Es aquí cuando puedo abrazar la inmensidad y comprender que todo lo que me mueve y conmueve es una escena que habla para mí y para tí, lector. Un espejo que nos descubre algo respecto a nuestra experiencia vital, incluso cuando su construcción no aparente la misma conciencia que la que nosotros procuramos abrazar al interpretar lo que recibimos. 

Cuando comprendo no solo desde la mente, sino también desde mi cuerpo, que la materia no está separada del resto, entonces abrazo realmente la vida que estoy manifestando, al completo, sin fisuras. Cuando me dejo llevar por las sensaciones, por las texturas y los colores, también estoy volando con mi alma, a pesar de que creamos hacerlo a ras de suelo.

Víctor Brossa


Web de Adrián Pissano CLICK AQUÍ









1 comentario:

  1. me da la sensación de que el señor Pissano es consciente de la naturaleza multidimensional y que hace un intento de ponerlas todas al mismo nivel, intenta ir más allá de lo que captan nuestros receptores, independientemente que éstos sean más ó menos evolucionados que los nuestros.Me parece muy, pero que muy interesante... Ramon Gilabert.

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