lunes, 14 de octubre de 2013

El hiperrealismo de Omar Ortiz

Parece a veces, cuando hablamos de Arte de Conciencia, que defendamos un arte blando de corte New Age. Nada más lejos de la realidad. Para nosotros no hay nada que no sea espiritual y lo que apoyamos esencialmente es un arte consciente y armonizado con la vida. Eso es todo. Un arte que apoye y recuerde al ser humano su grandeza, su origen, su potencial. Un arte que nos impulse a ser más nosotros mismos cada día y que nos ayude a recordarnos desde allí.
No conozco a Omar Ortiz personalmente y no tengo idea de como piensa, pero no me importa demasiado porque su arte desprende belleza y técnica magistral y eso me basta. En el eterno debate sobre si arte abstracto o figurativo, nos encontramos de golpe ante pintores como Omar Ortiz y nuestro corazón se estremece ante el dominio de la técnica y el cultivo de la eterna paciencia, admirando aquello que solo unos cuantos pueden y se atreven a hacer. Una técnica al servicio de lo sublime, de lo eterno en lo concreto. Valorar lo espiritual en la materia es la esencia del arte consciente, lo que hacían los griegos, que poco tiene que ver con el culto al cuerpo obviando la presencia del espíritu. 

En el caso de este pintor mexicano originario de Guadalajara (Jalisco), es la mujer y su cuerpo físico el fruto de admiración. Cuerpos animados porque tienen alma. Cuerpos sensuales porque desprenden vida. Muchos pueden pintar como Pollock, como Miró o Tápies y eso no le quita valor a los originales, como el valor que debería tener cualquier acto personal en la vida de cada uno, eso que quede bien claro. Ahora bien,  muy pocos son capaces de hacer un cuadro como Velazquez y eso tiene un valor añadido. Todo puede convivir y todo tiene su espacio, aunque cuando damos un valor destacado a algo, debe haber una poderosa razón, una razón de peso. En el caso de una nueva idea tiene ciertamente un sentido. En el caso de algo que ya se creó y que puede hacer cualquiera, el valor de lo concreto sobre el resto deja de tenerlo. Gracias a Miró podemos entender el arte de otra manera. Gracias a Miró cualquiera puede hacerse un Miró hoy en día si se lo propone. Es fácil. Todos hemos sido niños. Es maravilloso ¿Por qué entonces sigue valiendo tanto el original si cualquiera puede reproducirlo? 
Gracias a Velazquez comprendimos el arte de otra manera, eso sí,  aún hoy  nadie es capaz de pintar como Velazquez. Ese es un dato relevante para dar valor especial a algo. Me refiero a un valor por ser único, escaso y difícil de reproducir, obviamente.


Es interesante observar que si compro unas gafas como las de John Lennon, pagaré en una tienda una mínima cantidad, mientras que si deseo las mismas gafas que llevó el líder de los Beatles, pagaré un dineral innombrable. El valor entonces no es otro que el del fetichismo y ese es otro tema. Si alguien es capaz de copiar las Meninas seguro que forma parte de la historia del arte al instante, a pesar de copiar una obra original de otro. Esto es para reflexionar e ir poniendo las cosas en su debido lugar.
Omar copia la vida que fotografía porque su técnica poderosa basta para generar grandes piezas que por sí mismas impresionan. Como Antonio López copiando el paisaje que tiene delante, como todos los pintores de las escuelas realistas o  hiperrealistas, merecen nuestra especial atención. Oír decir a alguien que eso no tiene mérito, que es copiar una foto o un paisaje y que lo puede hacer cualquiera es una necedad. Que alguno de los que habla lo intente. No todo son ideas geniales (que a veces lo son poco) en un mundo donde la artesanía de la técnica se va perdiendo. Un mundo donde lo fácil se ha confundido con lo mediocre, porque para Velázquez seguro que era fácil pintar solo como él sabía. 


Omar Ortiz es uno de esos tantos dignísimos herederos de hacer fácil lo que sale de ellos con naturalidad, aquello que solo unos cuantos pueden atreverse a abrazar. Solo por eso y por lo sublime de su técnica me quito el sombrero y me encomiendo a lo que decía Dalí sobre el arte moderno y sobre su propia persona: "Yo soy un mal pintor que no le llega a la suela del zapato a Velazquez". 
Más humildad y menos mediocridad. En la vida todo está creado, solo debemos descubrirlo. Todos copiamos, señoras y señores, copiamos lo que Dios ya creó. ¿Nos atreveremos un día a  recordar que también somos Dios?

Víctor Brossa


WEB DE OMAR ORTIZ:  www.omarortiz.com.mx




5 comentarios:

  1. Muy interesante. Para reflexionar...

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  2. INTERESANTE SUS OBRAS, MARAVILLOSAS¡¡¡, FELICITACIONES DESDE MI GALERIA EN VENEZUELA.

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  3. not just wonderful, but exceptional..



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  4. Favor difundir!

    La engañosa recuperación de la economía mundial
    http://verdadahora.cl/la_enganosa_recuperacion_de_la_economia_mundial.html


    Nos encontramos en el último trimestre de 2013 y parece ser que las proyecciones, por no decir “promesas”, de que la economía mundial mejoraría, no se han cumplido. Como Verdad Ahora reportó a mediados de este año, la situación en Europa, Asia y Norteamérica ha continuado a la baja llegando a niveles críticos y hasta históricos, acentuándose la situación crítica de la burbuja de los derivados económicos como una bomba de tiempo.

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  5. Enorme pintor, gracias al video que has añadido he podido ver otros también impresionantes, comparto tu opinión, saludos.

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