martes, 5 de agosto de 2014

El tarot, la esencia del arte y su absurda intelectualización oficial en la contemporaniedad

Existen cuatro grandes centros en cada uno de nosotros, que el tarot sintetiza muy bien en su carta del mundo. Me refiero al mental, al emocional, al sexual o creativo y al corporal. Cuando es la mente la que dirige, todo el universo se intelectualiza y pierde contacto con los otros tres centros, que es lo que les pasa a muchos en este mundo tan mental que hemos venido creando. Sin intelecto no hay valor. Tampoco se trata de que sea lo emocional lo que dirija, o lo sexual, o el mismo cuerpo desconectado de los demás centros. Así nos manipulan cada día seduciendo a los niños emocionales que jamás arropamos, o a los adolescentes sexuales en los que nos quedamos atrapados, o a nuestro cuerpo sedado y acostumbrado a no sentir... procurando que jamás estemos realmente presentes para elegir lo que deseamos que sea nuestra vida. Lo hacen precisamente usando el arte. Un arte no oficial que disfrazado de publicidad, cine, noticias, deporte y cultura, se encarga de contarle a nuestro inconsciente lo que debe creer y consumir.

En realidad, el arte es una poderosa herramienta para transformar el mundo en el que vivimos y precisa del estado de presencia, como transmite el arcano 21 del tarot. Me refiero, una vez más, a la carta del mundo y a la total integración de los cuatro centros. Esta carta representa la realización total que evidencia un estado de conciencia adquirido tras haber pasado por todos los estados que se iniciaron con la carta sin nombre: el loco, que representa la libertad total, sin límites. El tarot es un diccionario simbólico que comprende a la perfección nuestro inconsciente, una obra de arte viva sin rúbrica. Mientras el mundo oficial del arte nos vende sus acotados principios desde el intelecto, el poder del arte con mayúsculas actúa sobre y para nosotros dentro de nuestra cotidianidad cada vez que pensamos, sentimos y respiramos. El arte es expresión y como antes señalé, una poderosa herramienta para generar realidad propia porque es el idioma del inconsciente. Un mundo que no entiende el lenguaje analítico y si el de los rituales, los colores, la poesía, el acto, la música, la intuición, la magia...

Intelectualizar el arte es cortar las alas a nuestra expresión y vivir el mundo desde un solo hemisferio mientras se pretende comprender lo imposible. Si deseas conocer un pez no puedes disecarlo, abrirlo y dividirlo en pedazos porque el pez ya no está y solo queda una parte de algo que fue un pez. Al pez lo conoces en el agua, observando como nada, sintiendo cada uno de sus movimientos. Ese si es el pez. Por eso el arte lo comprendes cuando te sumerges dentro del universo creativo que te invita a explorarte y a explorar el mundo. El arte no precisa mente sino presencia. El problema está en que si todo es arte, el mercado se cae. Por eso deben vendernos cualquier cosa como excepcional con discursos intelectuales que lo justifiquen. Por eso solo puede valorarse a unos pocos, porque así el mercado está en manos de los que crean una realidad sustentada para nutrirlos a ellos... y tienen en su poder la oficialidad que determina en nosotros que vale y que no vale. Todo es arte mientras lo diga un artista dentro de una galería, pero si una lata de sopa es arte, ¿no lo es también cualquier lata, cualquier objeto fuera de los museos? Entonces, ¿por qué no enmarcar una cuchara vieja de casa o un bolígrafo gastado? ¿Por qué reverenciar cualquier ocurrencia del artista de turno que nos presentan como el no va más y no una ocurrencia de nuestros hijos, pareja, hermanos o amigos?

El mundo del arte contemporáneo oficial lo dirigen los bancos y los intelectuales y está en museos y galerías, mientras que otro mundo del arte mucho más oculto  nos mantiene amnésicos perdidos a través de la publicidad, el cine y los medios oficiales. Uno nos somete desde el intelecto. El otro lo hace desde la sombra manipulando nuestras emociones, pasiones, deseos y creencias. Eso si, el verdadero mundo del ARTE, el esencial, ese que nos lleva a ser protagonistas de la carta del mundo, está en nosotros desde siempre y se manifiesta cada día cuando respiramos y vivimos, ayudándonos a crear una realidad de la que deberíamos ser conscientes. El ARTE es sagrado y era usado por el chamán para curar, para impresionar al inconsciente y no dejarse atrapar por los paradigmas externos que limitan y encarcelan. El ARTE era la forma de unir mundos y hemisferios para, a través de la integración, permanecer presentes. 

Si deseas ser libre, expresar y crear un arte libre, hazlo expresándote de forma consciente en tu vida, desde el juego, desde tu estado de presencia, uniendo los cuatro centros. Allí el intelecto solo es una pieza de un poderoso engranaje. La absurda intelectualización del arte contemporáneo es pura ignorancia de los que no abrazan la vida más que con el hemisferio izquierdo. 

4 comentarios:

  1. En total acuerdo. El trabajo del artista no puede limitarse a su restringido estudio sino que todo momento y todo lugar es su campo de acción.
    Solo una observación. El Mundo no es el arcano 22 sino el 21. Parece que se ha fugado un error de dedo.
    Gracias por compartir

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  2. Si, modificado el error. Gracias. Eso es lo que tiene escribir deprisa y no repasar. Un abrazo

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  3. "...El arte es expresión y como antes señalé, una poderosa herramienta para generar realidad propia porque es el idioma del inconsciente. Un mundo que no entiende el lenguaje analítico y si el de los rituales, los colores, la poesía, el acto, la música, la intuición, la magia..." Gracias por compartir :)!!!

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  4. BRAVOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

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